Como parte de la colaboración asidua que hago con la red elderechoinformatico.com hace unos meses se me ofreció ser el encargado de la sección de Startups y Emprendedores de la revista trimestral de la red, en ese ámbito es que en esta edición número 18 se estrena esta sección que dice así:
Hace pocos meses Guillermo, como
Director de la Red y de esta revista, me invitó a colaborar en una
sección de startups y emprendimientos relacionados con la temática del
derecho informático. Esta propuesta fue producto de previas pláticas que
hemos tenido sobre como la informática, el derecho y los modelos de
negocios se han ido entremezclando para crear la economía digital que
vivimos hoy en día.
Es avasallante el movimiento de freelancers, empresas digitales, modelos de negocios online e ideas innovadoras que están tomando el mercado. Pues, como se ha dicho por ahí, sí tu empresa no esta en internet, no existe.
Con respecto a ello es importante destacar que la economía digital
es donde el desarrollo, producción, venta y aprovisionamiento de bienes
y servicios dependen de las tecnologías digitales. El uso intensivo de
internet aplicado a los negocios es importante para la creación de un
mercado de valores de referencia donde los activos físicos son
irrelevantes, las acciones se cotizan y valoran en función de parámetros
intangibles tales como: el conocimiento, información, innovación,
la inteligencia y el talento aplicados a la creación, producción,
mercadeo y distribución de productos (bienes o servicios) que implican
el uso de altas tecnologías.
El término startup, proviene del mercado anglosajón y es sinónimo de una compañía de arranque ó compañía incipiente,
es un término utilizado desde hace unos años en el mundo empresarial,
con el que se designa a las empresas que desean arrancar un nuevo modelo
de negocio basado en una idea innovadora de base tecnológica, tienen
como característica común ser negocios escalables, es decir que tengan
un potencial de crecimiento fuerte, que se puedan internacionalizar,
logrando grandes utilidades por un coste mínimo. Podríamos resumirlo
como una organización temporal en búsqueda de un modelo de negocio
escalable y replicable.
Las startups por lo general no tienen clásicas fuentes de financiación; tales como créditos bancarios, inversionistas privados, prestamos particulares, etc. Sino, que recurren a otro tipo de financiamientos.
Primariamente, se capitalizan por medio de los FFF -Family, Friends, Fools-, que se encargan de financiar en los primeros inicios, por ser los más cercanos al emprendedor. Los Family – Familia:
son el entorno familiar, el primer círculo donde conseguir capital para
arrancar con iniciativas empresariales. Las aportaciones familiares no
suelen exigir retorno a las aportaciones hechas. A este amable colectivo
les bastará si se es capaz de, por lo menos, devolver la pasta
prestada. En definitiva ¿quién no quiere lo mejor para sus hijos/as,
hermanos o hermanas?
Friends – Amigos: La
segunda F corresponde al núcleo de las amistades, con lo cual, han de
ser muy buenas amistades ¿a qué amigo le pedirías apoyo económico para
tu proyecto?, su apoyo se suele dar cuando ya tienes una experiencia
dilatada y has sido capaz de demostrar que lo puedes hacer, además ellos
tienen plena confianza en ti. No estaría de más explicarles que el
mundo de los negocios, como todo en esta vida, no está exento de
riesgos, por lo que debes valorar que puedes perder las amistades por
dinero.
Fools- Locos: Estos son
los más valientes y divertidos, creen en ti y tu capacidad de llevar
adelante tu negocio y por ello, están dispuestos a dar un aporte
económico en tu startup e involucrarse en
mayor o menor medida en tu proyecto. No les une ninguna vinculación
sanguínea ni emocional previa con el emprendedor, así que la existencia
de este ciudadano o colectivo en los proyectos suelen ser muy buena
señal.
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